Quién
quién hay aquí
quién va a aparecer
entre el laberinto de calles empedradas
y va a salvarme del hierro frío de los balcones
del calor pasajero no remunerado
del vacío sonido de las cadenas
que me despierta a medianoche.
Quién va a sujetar mi peso
el peso de esto que ya no tiene nombre
pero sufre conmigo
y coloniza cada parte
de lo que alguna vez llamé
mi cuerpo.
Quién me montará en la atracción
que logre marear mis lágrimas
y secarme los labios
quién tendrá el remedio
y las instrucciones
y vea a través de las paredes abiertas
de un corazón que se desangra
que he perdido la parte del yo que me definía
y ahora no queda más que cáscara.
lunes, 25 de marzo de 2013
sábado, 23 de marzo de 2013
Cuerpos
Sentada en el suelo
de la calle más transitada de la ciudad
observo
esos cuerpos rama a punto de quebrarse
cuerpos tronco fuertes y vacíos por dentro
cuerpos animal salvaje importado
desde lo más recóndito del planeta tierra.
Cuerpos que miran
infectados con ojos verde-bruja
y coagulan la sangre como mordedura de serpiente,
bendecidos con ojos cielo de verano
que traen sol en las manos
y calor en las mejillas.
Cuerpos que despiertan
con ojos café y beso de las 6 de la mañana;
Cuerpos con labios sabor vino
que invitan a quedarse a comer
cenar
o lo que surja.
Labios grieta que rompen otros labios inocentes
escondiendo en cada fisura
aquellos labios de frío y ceniza que los besaron ayer.
Aquellos cuerpos que cruzan
con manos sal para las heridas,
esos que entrelazan sus manos hospital
con otras manos andamio
de edificio en construcción.
Cuerpos casa que se apoyan
en piernas autovía,
carreteras directas
al infierno,
al océano ,
al paraíso,
monte Parnaso de la poesía y de la carne.
Cuerpos anónimos con tobillos de hambre,
tobillos sexo con huesos prominentes
donde se esconden el miedo y la superstición
y los fetiches de las mentes criminales
como la mía.
Cuerpos cama deshecha y sábanas sucias,
habitaciones de hotel con sangre en las ventanas
y marcas en un colchón
masticado de recuerdos a veinte euros la noche.
Que esos cuerpos,
justamente esos que pasan por mi lado,
algunos sin mirar,
otros con sonrisas tímidas,
preocupadas,
incluso lascivas,
son el mío.
martes, 19 de marzo de 2013
Sabes
Sabes que no me acerco a más de 2 cm
de un pecho dormido
que no me gustan aquellas que bailan en una 34
y lloran lágrimas de cocodrilo ante una hamburguesa
aunque no soy capaz de mirarme a un espejo.
Sabes que no creo en el amor
si no es a primera vista
ni hago caso de aquellos que dicen preocuparse por nosotros
desde el trono que les otorgan
esos trozos de papel
que en nuestra parte del mundo tienen más valor
que un beso.
De un tiempo a esta parte
sabes que hay más silencio en la mesa
y menos comida en el plato
más puertas que se echan abajo
más recuerdos que se arrancan de casas
que los vieron nacer
y más equipaje de mano
porque no hay maleta en la que quepa la pena.
Cómo no vas a saber tampoco
que cuánto más vale el traje
menos late el corazón
que la fuerza sólo es fuerte
cuando se levanta más de uno
que ser valiente significa
tener más miedo que nadie
y ser capaz de decir la verdad
Y con todo lo que sabes
-ansiaba el momento de decírtelo-
todavía no ves
que en tiempos de lágrimas
las sonrisas son al pecho
lo que el oxígeno a la Tierra
que los niños aún juegan
Madrid sigue siendo magia
y la lluvia todavía señala las siluetas
de los que son capaces de levantarse
por todos los que callan.
[Enero 2013]
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